
Por Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.
La Universidad del Valle, a través del Instituto de Prospectiva, en convenio con la Dirección de Planeación de la Gobernación presentó su visión del Valle al año 2032. La conclusión del trabajo, fundamentada en cuatro ejes, no es sorprendente, revelador, ni arroja nueva prospección hacia lo que debe ser la meta a mediano plazo del Departamento del Valle del Cauca.
La primera premisa se fundamenta en introducir nuevos sectores productivos a la economía regional diversificando la actual dependencia del monocultivo de la caña de azúcar complementada con cambios en la infraestructura portuaria.
Si bien es cierto, el estudio contempla buscar fuentes energéticas renovables para lograr auto sostenibilidad regional, como la solar y la bioenergía, el sector azucarero es vanguardista en este sentido. La mayoría del sector produce y satisface la demanda eficientemente de etanol. Las destilerías del sector vallecaucano son las únicas en Colombia con rentabilidad conforme a su inversión. Esta alternativa ha permitido estabilizar el componente de precio de materia prima ante las fluctuaciones constantes en el mercado global “commodity” (producto básico) del azúcar. De igual forma las plantas productoras entregan en cogeneración sus excedentes de energía a la Sistema Integrado Nacional-SIN. El sector ha venido buscando y encontrando alternativas que consolidan su actividad en el mediano y largo plazo. Considero que, en sus tierras menos fértiles, puede acometer diversificación en el sector hortofrutícola y generadoras de energía solar fotovoltaica.

La seunda premisa bosqueja la importancia de una interconexión vial, férrea y transporte de hidrocarburos con la Orinoquia, los países vecinos de Venezuela y Brasil al oriente, Ecuador y Perú al sur. En este sentido transportar hidrocarburos de las zonas de producción hacia la cuenca del Asia-Pacifico es vital para la región.
Curiosamente no se enfatiza en la importancia e impacto de la Alianza del Pacifico, el programa de gobierno macroeconómico global mas trascendental para la región. Esta iniciativa de integración regional, debe tener al Departamento del Valle y sus ciudades como sede permanente. Es básica para generar fuentes de empleo formal, especialmente, en los municipios del centro y norte del Departamento. Una envidiable ubicación entre puerto, mercados de exportación y mercados internos de Antioquia, eje cafetero y centro del país son de radiante atractivo para inversión extranjera. Consolidando esta plataforma productiva se fortalece la conurbación ordenada, se minimiza el riesgo de despoblación y se desmotiva el flujo migratorio hacia Cali.
Otra preocupación es la débil estructura fiscal del ente departamental. Aunque no profundiza en las precarias y arcaicas rentas seria fundamental que el estudio se ocupe de buscar e introducir nuevas fuentes de recursos fiscales. Existirían posibilidades y oportunidades de gravar concesiones viales, portuarias, transporte de hidrocarburos y producción de energías renovables. Pero quizás lo trascendental es reducir la planta de personal y el consecuente desangre salarial, prestacional y pensional.
La Gobernación no puede seguir absorbiendo ilimitadamente los apetitos burocráticos de la clase política, las erogaciones innecesarias de contratos inocuos y la pésima administración de sus institutos descentralizados.
Para que el Departamento y la región superen las expectativas plasmadas en esta visión académica se requiere que la comunidad vote responsablemente. Necesitamos candidatos al Congreso, la Asamblea y la Gobernación comprometidos con liderar y articular el desarrollo regional, en vez de embriagarse con el poder con fines personales, familiares y fortalecimiento partidario.