Informe Especial
Como pasa en la vida, los conciertos pueden tener un final inesperado, y ese es el caso de la vida de Mayra Alejandra Muñoz, la violistas que se convritio en profesora de los niños de la invasion de Golondrinas en las montañas de Cali.

Fotografía Mayra Alejandra Muñoz, en la puerta de su casa en la invasión de Golondrinas laderas de Cali.

Por Oscar López Noguera Comunicador social periodista Universidad Javeriana.
En el año 2013 Nominado al Premio Nacional de Periodismo del Círculo de Periodistas de Bogotá. Ganador Premio Nacional de Periodismo a la Prevención de Riesgos Armando Devia Moncaleano. Ganador Premio Alfonso Bonilla Aragón Categoría Comunicación para la Ecología y el Medio Ambiente.
Llegamos al final de este recorrido por la Cali del futuro, si así es, la que se está forjando en medio de las 22 comunas y los corregimientos de esta ciudad. Una juventud ávida de oportunidades y que crece, en población, pero también enfrentando muchas dificultades en los sectores populares.

Fotografía Mayra Alejandra Muñoz enseñándole a los niños de su barrio a interpretar el violín.
En medio de esta Cali de jóvenes que pasan raudos y veloces los calendarios, Mayra Alejandra Muñoz es un ejemplo de persistencia. Después de varios años de integrar el grupo de la Orquesta Sinfónica de Siloe, tuvo que dejar esta actividad, por las dificultades para poder asistir a los ensayos y especialmente las presentaciones en diferentes sitios de la ciudad.

Fotografía Mayra Alejandra Muñoz enseñándole a su hermana a interpretar el violín.
Y lo que en principio fue el motivo de la desilusión de esta jovencita, se trasformó en un motivo de vida, pues decidió con su familia, que lo que ella había aprendido, con tanto sacrificio, en la orquesta de Siloé, se lo iba a enseñar a los niños de su barrio en la zona de ladera de la ciudad.
Mayra consiguió dos violines adicionales a un par que ya tenía desde sus participaciones con Siloe Visible, y con toda la dedicación del caso, logró que los padres de los niños de la invasión de Golondrinas, permitieran que participaran los pequeños en unas clases de violín, que más allá de ser una oportunidad formativa, se están constituyendo para ellos en la mejor alternativa para explorar con la música, una vida que diferente.
Fotografía Mayra Alejandra Muñoz enseñándole a uno de los niños en su barrio a interpretar el violín.

Fotografía Mayra Alejandra Muñoz con el grupo de niños de su escuela musical en Golondrinas.
En Cali más allá de las historias de dolor y violencia entre los jóvenes, también hay ejemplos que motivan una esperanza por una ciudad que logre disminuir los índices de violencia y constituirse, como una meca del talento artístico de Colombia y el continente.
En el siguiente enlace encontraran el desenlace de nuestra historia, y cómo paralelamente a la violencia, en las comunas más afectadas, es dónde hay más abandono de parques y sitios de esparcimiento.
Video Cali Necesita Más Violines y Menos Balas- sexta parte
