El Jodario
Por Gustavo Álvarez Gardeazábal
Con el desprestigio judicial que ha ocasionado la Corte Constitucional, los medios no han buscado el origen y desenvolmiento del problema y si lo hicieron pasaron de largo cuando allí tienen a los mismos haciendo de lo mismo.
Todo lo de Pretelt comienza en un personaje engañabobos, Jimmy Osorio, que estuvo varios años vendiendo en los cocteles bogotanos, los lobby de los hoteles y las mesas de dinero la idea de la licuefacción del carbón para superar la entonces inminente crisis del petróleo.
De tanto rodar su idea, Osorio termina montando una Fiduciaria, Fidupetroleo, alrededor de la empresa Likuen y buscando inversionistas que le pusieran la plata en sus Petrovalores. Para eso se fue aliando con gente de Proyectar y Cavipetrol y consiguiendo que un gobernador del Casanare se tragara el cuento y le metiera 33 mil millones al negocio de la licuefacción.
De allí en adelante son los mismos con las mismas. La contralora Morelli los descubre cuando ya habían vendido las acciones de Cavipetrol y adentro estaban Helbert Otero y el combo de Juan Carlos Ortiz y toda esa telaraña que el país no se ha limpiado buscando cómo tumbar el fallo de la Corte que los obligaba a devolver la plata perdida al departamento del Casanare.
Como fue la Morelli la que destapó y obligó a los jueces a condenar, el culpable fue el ingenuo del gobernador, no los mismos prepotentes señoritos que han ordeñado, igual que el tal Osorio, la plata ajena. En el entretanto, buscamos revocarle el mandato a los jueces, pero dejamos a los mismos bandidos de cuello blanco llenos de plata
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