El Presidente Santos al no honrar la ciudadanía caleña con su presencia al acto de inauguración de los Juegos Mundiales 2013, se vio obligado, para enmendar el error estratégico y político que generó gran malestar, ofrecer a la ciudad un escenario que llamó el “bailodrómo”. Al hacer el improvisado ofrecimiento delegó en los campeones mundiales de baile deportivo y al Alcalde escoger el sitio adecuado. A once meses de terminación de su mandato, la ciudad debe rápida y ágilmente planear y materializar el ofrecimiento para no quedar como ofrecimiento frívolo, oportunista y sin sentido.
Aunque algunos críticos supusieron inapropiada la utilización del término, considerando que la ciudad clama un “salsodrómo”, opino personalmente que es indicado un escenario que albergue todas las formas artísticas de danza, incluyendo el baile deportivo, expresión artística que mereció medalla de oro para Colombia en las pasadas justas.
A través de la cultura se reconoce la creatividad del individuo, se genera desarrollo económico, se fortalecen valores, se incentiva la participación comunitaria y se afianza la identidad de la población. La importancia de la industria cultural ha merecido que organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas, a través de la UNESCO, el BID, el convenio Andrés Bello y el mismo Ministerio de Cultura, en cabeza vallecaucana, auspicien actividades para su fortalecimiento.
Coincidenciamente en las últimas semanas la Asamblea Departamental debatía sobre la autorización de venta de bienes inmuebles y activos improductivos que conforman su patrimonio. Dicha autorización contempla excluir del proceso de enajenación de algunas propiedades que pueden calificarse como de uso institucional y de interés para la comunidad.
Cobra vigencia proponer al Departamento, propietario de las antiguas bodegas de la ILV, hoy en estado de abandono y olvido, adecúe las instalaciones, conservando su arquitectura, para albergar en ellas, además del “bailodrómo” ofrecido, todas las entidades que conforman el sector cultural departamental. Las antiguas bodegas y edificios podrían convertirse en la sede centralizada de las entidades culturales. Convenientemente la estación contigua del MIO y su ubicación céntrica permite facilidad de transporte a los acudientes al sitio.
Complementario al proyecto del “bailodrómo”, Bellas Artes, Incolballet, Telepacífico e Inciva entre otras, podrían vender los activos improductivos de sus propiedades creando con esos recursos, que sirven de apalancamiento, un innovador fondo cultural. Puede ser alimentado adicionalmente con aportes de organizaciones multilaterales, fundaciones y empresas privadas nacionales e internacionales comprometidas con la responsabilidad social que genera la actividad lúdica y educacional cultural, proyectando una solida estructura y estabilidad financiera permanente.
Imaginar un centro cultural céntrico, dotado de infraestructura urbana, articulador de renovación urbana del sector, para desarrollar actividades musicales, danza, cinematografía, teatro, televisión, radio, diseño y un sinnúmero de expresiones artísticas enmarcadas en teatrinos, ágoras, plazoletas, zonas de esparcimiento, senderos ribereños, es un sueño utópico que puede convertirse en realidad.
Al proyecto, y en especial en su etapa de formulación, debe vincularse la academia, quien no solamente ha venido realizando estudios sobre la dinámica de la industria cultural, sino que a través de sus facultades de Humanidades y Ciencias Sociales, son semillero estudiantil, consolidando un nuevo baluarte formativo.
Cali y el Departamento del Valle, otrora bastión de identidad cultural, cuna de importantes festivales de artes visuales, danza, música, teatro, séptimo arte, gastronomía, hoy gozando de un reconocimiento global como capital mundial de la salsa, recuperarían con altura, un espacio esquivo y elusivo dentro del contexto internacional, generando además oportunidades para dinamizar la industria turística.
Sr. Presidente, Sr. Gobernador y Sr. Alcalde el “bailodrómo” es una oportunidad que no puede desaprovecharse.