La noticia de que Lionel Messi pretende dejar el Barcelona, confirmada este martes por fuentes del club a Efe, acaparó la atención de la prensa argentina. “¡Messi le dijo al Barcelona que se quiere ir ya!”, tituló Olé, el diario deportivo más importante del país austral.
“Lionel venía dando señales de que esto podía ocurrir y finalmente sucedió. Se termina una era en el fútbol mundial: Messi vestirá otra camiseta como jugador profesional que no sea la del Barcelona”, dice esa nota.
El sitio web Infobae, uno de los más leídos del país, tiene esta noticia como información destacada. “Lionel Messi le comunicó al Barcelona que quiere irse”, dice el titular. Para este medio, la “dolorosa derrota” por 2-8 en los cuartos de final de Liga de Campeones contra el Bayern de Múnich “marcó también un punto de inflexión para el futbolista argentino”.
El canal TyC Sports también tiene la noticia como información principal en su sitio web. “BOMBA: Lionel Messi le comunicó a Barcelona que se quiere ir”, es el titular. “El humillante 8-2 de Bayern Múnich fue el golpe de KO definitivo. Marcó el final del mejor ciclo de todos los tiempos para un jugador en un mismo club, ni más ni menos. Histórico por donde se lo mire”, dice el texto.
Los medios catalanes habían informado que el nuevo DT, Ronald Koeman, le dijo que lo quería como pilar de su proyecto, y que Messi le respondió que se veía más afuera que adentro. Ahí sonaron las alarmas en el Barcelona, donde quizá no pensaban que el tema fuera tan en serio. Pero lo era.
La decisión ahora pasa a un plano legal porque el Barcelona no lo va a dejar ir así como así. De por medio hay una cláusula de 700 millones de euros. Messi se acogería a la cláusula que le permite terminar contrato de manera unilateral al final de cada temporada. Barcelona alegaría que vencía el 10 de junio, así que Messi respondería que la temporada cambió por la pandemia. La disputa empieza.

Los desencuentros
Las discrepancias han sido varias, desde el ‘Barçagate’, cuando el club contrató una empresa que monitoreara y difamara las redes sociales de los futbolistas, empezando por Messi, episodio que el presidente intentó aclarar sin éxito y del que Messi quedó con serias dudas. O cuando el club dejó ir a Neymar, o cuando trajo a Griezmann, o cuando sacó al técnico Ernesto Valverde, o cuando trajo a Quique Setién… Y ahora, cuando el barco se hunde, le sacan a Luis Suárez, uno de sus mejores socios, y a otros socios.
Por eso su malestar se fue enconando hasta explotar. Para colmo, el proyecto deportivo se derrumbó. El equipo dejó de pelear en Europa, le tocó ver por TV cómo el Madrid ganaba las Champions, y luego el Liverpool, y ahora el Bayern, con el que le tocó sufrir esa herida a corazón abierto del 8-2. “¡Basta!”, diría Messi, al que le tocó asumir el peso de esa derrota como si hubiera jugado solo. Porque el Barcelona se acostumbró a que los éxitos y fracasos dependen del mismo hombre. Si ganan, es porque brilló Messi; si pierden, es porque no brilló Messi.
Mucha responsabilidad sobre ese pequeño gran genio que ganó 34 títulos con el club y anotó 634 goles. Sus compañeros y excompañeros ya salieron en su respaldo. Puyol dijo: “Respeto y admiración, Leo. Todo mi apoyo, amigo”. Arturo Vidal, otro de los descabezados por Koeman, escribió: “Cuando acorralas a un tigre, él no se rinde, pelea”. Y mientras tanto, otros clubes sueñan con tenerlo.
